No grave will hold me...

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Os estoy vigilando...

martes, 15 de abril de 2008

Hate

Una mujer y un hombre se cruzan, como tantos otros días, en un solitario pasillo. Habían aprendido a evitar sus miradas mutuamente e ignorarse el uno al otro. Sin embargo, aquel día él se sentía diferente. Algo bullía en su interior, y debía salir. Se detiene y comienza a hablar.

- ¿Sabes?

Ella se detiene y se voltea para atenderle, extrañada. Él continua hablando sin darse la vuelta.

- Hay algo que llevo mucho tiempo queriendo decirte...

Lentamente se gira a medias y la mira con desdén por el rabillo del ojo.

- Yo solía confiar en ti. – Ella se sorprende al no esperarse aquel avance por parte de él – Y pensaba que el odio enfermizo que siento hacia ti fue era fruto de la traición que tan sádicamente urdiste para mí.

De repente, ella siente algo extraño. Al parpadear, durante un ínfimo instante, todo su alrededor oscurece. El pasillo se ennegrece hasta el punto en el que sólo le veía a él, y a un brillo blanquecino, tenue y siniestro que brotaba de sus ojos. Incrédula, parpadea de nuevo y todo vuelve a la normalidad. Un tanto desconcertada, continúa escuchándole.

- Siempre tuve la esperanza de que, con el tiempo, mi confianza hacia ti se desvanecería. Y con ella, esta aversión que me corroe las entrañas. ¿Y sabes qué...?

Una vez más las tinieblas parecieron envolverles a ambos. Y esta vez, el brillo que manaba de sus ojos parecía haberse intensificado. Sin embargo, todo volvió a la normalidad de nuevo.


- Ya no confío en ti... Pero me temo que estaba equivocado. Creí que este odio que sentía era inherente a aquello que me unió a ti antaño. Pero no... Me temo que hay algo en mí...

Ella había comenzado a asustarse porque la oscuridad volvió a teñir todo aquello en lo que ella posaba los ojos excepto él. El brillo de sus ojos comenzaba a ser cegador. Pese a que de nuevo todo volvió a iluminarse, había empezado a pensar que no era producto de su imaginación.

- Hay algo podrido en mi interior, maldita sea... Un sentimiento, ardiente como la lava, que recorre mis venas haciendo hervir mi sangre tan solo con oír tu voz. Una hiedra venenosa que nace de mi agotado corazón, y que se extiende dentro de mí como el bramido de un trueno, consumiendo la esencia misma de mi ser.

Se acerca hacia ella provocando, para su deleite, que retroceda. Prosigue hablando, apretando sus dientes, cerrando férreamente sus puños.

- Será mejor alejarme de aquí, o el odio nublará lo poco que me queda de juicio...

Se da la vuelta y, lentamente, comienza a caminar. Ella respira aceleradamente, sin sentir el alivio que debiera al verle alejarse. Él se detiene, alzando una mano temblorosa y golpeando con ella la pared, provocando que ella se sobresaltara. Entonces, la oscuridad vuelve a cernirse a su alrededor. Sin embargo, esta vez no le ve tan sólo a él.

Hay una figura femenina, envuelta en una sábana gris, flotando junto a él. Horrorizada, ella ve cómo aquel espectro gira su cabeza lentamente hasta voltearse. Tenía una larga melena blanca y la miraba con unos ojos de globos oculares negros y unos iris que brillan con la misma intensidad con la que le brillaban a él. Su tez era oscura y su rostro hubiera resultado juvenil, de no ser porque unas horribles cicatrices lo cercenaban sin misericordia. Una de ellas descendía desde la frente y rodeaba su ojo izquierdo. Otra de ellas brotaba de la primera y cruzaba su rostro por su nariz y mejilla derecha. Una más brotaba de la comisura izquierda de sus finos labios pálidos.

Muy lentamente, alza una de sus manos, de negras y largas uñas, y la posa en la mitad derecha de su rostro. Después hunde sus uñas en su piel y araña su rostro hasta terminar en su cuello, provocando que finos hilos de sangre negra manaran de las heridas. Entonces, sonríe.

Ella está paralizada por el terror, sintiendo que el hielo sustituye la sangre en sus venas. Observa cómo el espectro se acerca hacia ella, flotando lentamente. Sonriendo en busca de otro corazón en el que morar. Sonriendo mientras su sangre brotaba, oscura y espesa.

Sonriendo en busca de una nueva cicatriz.



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Dedicado a cierta persona a la que desde que la conozco, siempre he odiado... a mi manera ^^

8 comentarios:

Keirana dijo...

Huevoooos... creo, que lo entiendo, pero digo creo, porque tu nivel de goticismo y morbosadismo oscuro está evolucionando a "metáforas" cada vez más chungas... XD

Sin embargo las descripciones son impecables y mola mogollón leerte.

Un abrazote y por cierto, vuestros eufemismos entrañables me parecen mu rebién (ahora que habéis dejado de chillároslo histéricamente por todo el campus) pero yo soy de pueblo y las cosas las digo como son... os quiero mucho!!! tanto a ti como a la homenajeada ^__^

Keirana dijo...

Trevviepunto!!! XD

Deed dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Deed dijo...

bue, como mi opinión sobre el relato ya te la he dicho in person, me limitaré a agradecerte la dedicatoria!! :3

Sinkim dijo...

Muy brillante Treveron, y suscribo completamente lo dicho por Kei, escribes muy bien y cuando te lo propones acojonas de verdad :-D

bio dijo...

Cada vez me sorprende más leerte, y me engancha más. Así que nada, ya sabes sigue y no nos dejes con el mono.

Besos ;)

Delerium dijo...

:)

espero ke te guste mi nuevo mini relato

:) espero opinion

ya ke deed no me ha kerido firmar mas...^^U

AuRa dijo...

Tarde para comentar supongo xD pero yo nunca llego a tiempo.
El relato me ha dejado un pozo negro en el estomago, y con esto digo...cuando un texto consigue mover sensaciones en alguien...esque realmente vale.

La confianza es peligrosa.

"Sonriendo en busca de una nueva cicatriz"

Un saludo de una desconocida :)