No grave will hold me...

No grave will hold me...
Os estoy vigilando...

martes, 28 de agosto de 2007

Follow the Leader /Z/ (B)



Y proseguí avanzando. Nunca me había sentido mejor. Mis emociones me habían abandonado, llevándose el pesar que cargaban con ellas. Ya no había pérdidas que lamentar; ya no había lágrimas que derramar. Pero aún quedaba algo...

El fracaso de mi pasado debía ser redimido. La humillación que mancilló mi honor debía ser saldada. Ella me despojó de mi dignidad. Debía morir.

Ahora yo era capaz de pensar como Ella, tomando cada decisión de manera fría y calculada. Anduve por mucho tiempo más, sí, pero ya nada era capaz de estorbarme. El frío y los obstáculos estaban siendo superados sin dificultad alguna. Seguían apareciendo cadáveres congelados, pero todos ellos fueron ignorados.

Realmente, todos menos uno.

Encontré una superviviente tirado en el suelo, con una pierna ensangrentada atrapada bajo un árbol. Apenas era capaz de mantener la consciencia, por lo que pude ver, pero parecía capaz de hablar. Era lo que necesitaba, alguien que me dijera lo que necesitaba oír. Me acerqué a la Mujer y me incliné hacia ella. Tal vez en otro momento, su extraña pero evidente belleza me hubieran cautivado, pero no en entonces. Solo veía el instrumento de mis objetivos yaciendo ante mí. Sus ojos verdes se posaron ante mí con sorpresa: evidentemente, dudé que esperara a alguien en aquel desierto de hielo. Sonrió. Eso me molestó.

¿Dónde está? – Pregunté. Hacía mucho que no escuchaba el sonido de mi voz, y había cambiado. Ahora sonaba como si cada palabra fuera un certero dardo. Me gustaba.
A... ayuda... n-no... p-pu... edo... – la voz de aquella mujer se estaba apagando con cada palabra que pronunciaba, pero no las estaba aprovechando en lo que a mí me concernía. Cerró los ojos, aunque seguía respirando débilmente, así que la cogí por el cuello e inquirí:
Responde, mujer – dicho esto, la mujer abrió lentamente los ojos de nuevo y pareció como si me viera por primera vez. Su rostro, entonces, se torció en una mueca de terror.

-T-tú... eres... c-co...como...

Y su vida se apagó para siempre.

Con un gesto violento y de una fuerza que ni yo esperaba, lancé a la Mujer que acabó aterrizando, lejos de mí, sobre un colchón de nieve. No había resultado útil en absoluto. No había obtenido respuestas que requiriera, solo palabrería que no me concernía. Seguí mi camino.

El frío continuó intentando apartarme de su senda, pero mi fortaleza no flaqueó ni un ápice. No volví a encontrar a ningún superviviente, pero sí más cuerpos sin vida. Escoria... su debilidad e incapacidad de superar las adversidades merecía todo mi desprecio.

Entonces lo vi.

Un desfiladero de hielo se erguía ante mí. Era vasto en altura y no fui capaz de ver su final, pero la anchura de su boca era angosta en comparación. Y allí, no muy lejos de su entrada, pude verles. Eran ellos. Los que me abandonaron. Los que siguieron la senda que Ella marcó. Pero era un grupo mucho más reducido que el que yo creía recordar. De ahí deduje... “Así que aquellos traidores son los caídos que me he ido cruzando...” ¿Ella los había llevado hasta allí? ¿Los había dejado morir? ¿Y ellos como perros falderos se habían dejado?

Sonreí ante lo que creí era una deliciosa ironía.

Aceleré el paso hacia ellos. Ella debería estar en la cabeza de la multitud. Ésta caminaba lentamente. Pude oír el eco de sus pesados y cansinos pasos en el desfiladero. No se percataron de mi presencia hasta que estuve prácticamente a escasos pasos de ellos.

En los primeros que me vieron pude llegar a ver un atisbo de alivio. Sin embargo, a medida que me seguían observando, su expresión fue cambiando a la inquietud; en algunos, incluso al miedo. La multitud se partió en dos para dejarme paso, entre sonidos de sorpresa y pasmo. Y, por fin, llegó el momento que estuve esperando durante tanto tiempo. A lo lejos, pude ver su esbelta figura.

Ella estaba caminando frente a mí, ajena aun a mi presencia.

Pero había algo extraño. Pude ver el camino dispuesto frente a Ella. Hacía tiempo que no veía la verdura de una pradera. Y sin embargo, ahí estaba. Lo extraño era, que la verdura se perdía bajo los pasos que Ella estaba dando. Bajo sus pies las briznas de hierba se perdían en una fina capa de hielo y nieve, que se extendía y engrosaba en cuestión de segundos. Una pregunta apareció fulminante en mi cabeza; una pregunta cuya respuesta no quería plantearme en ese momento.


¿Todo el frío provenía de Ella?

Pero ahora eso no importaba. Ella había sentido mi presencia y se había detenido. Lentamente, como disfrutando del momento, se dio la vuelta y me miró a los ojos. También había algo diferente en Ella. Su piel no difería de la de aquellos congelados que yacían tras nosotros. Su pelo, que solía reflejar el fulgor del sol, era ahora de un blanco puro; y pude ver que el azul de sus ojos se había difuminado hasta llegar a ser de un celeste blanquecino siniestro. Había algo que no había cambiado, a pesar de ello: la indiferencia de su rostro seguía siendo arrolladora.

Nuestras miradas se cruzaron después de tanto tiempo. Y, no obstante, no sentí nada. La apartaría de mi camino y seguiría mi rumbo como si Ella nunca hubiera existido.

-Ha pasado mucho tiempo – Ella rompió el tenso silencio de nuestras miradas.

-Demasiado. Demasiado tiempo has estado en mi camino. Vengo a apartarte de él para siempre.

-¿Tu camino? – rió con sorna – ¿acaso te has mirado al espejo últimamente?

No entendí lo que quiso decir. Al menos, no lo hice hasta que miré mi oscuro reflejo en las pulidas paredes de aquel desfiladero helado. Y la visión fue bastante reveladora. Mi piel también se podría haber confundido con la de los caídos en la nieve; mis ojos, que creí recordar, eran verdes oscuros, ahora eran de un azul claro; y mi pelo también parecía haber encanecido hasta ser blanco inmaculado.

Entonces el incompleto susurro de la Mujer volvió a mí como un relámpago. Y pude acabarlo en mi mente.

“Tú... eres como Ella...”

9 comentarios:

Tréveron dijo...

esta bien, lo se, esta parte del relato es cacosa, pero la necesitamos para las partes guays que prosiguen...

por cierto, habreis notado que aun no acaba.

para bien o para mal, esta parte se me alargara con parte C (que ya esta escrita, pero os hare sufrir, que se que os gusta) y parte D, minimo (puede que incluso E)

bueno, eso, paciencia :P

Keirana dijo...

Chiquillo tú te das cuenta de que estas construyendo una... ECUACIÓN además de un relato genial????

(debe ser por la influencia de Fluffy... que horror XD).

No nos hagas de sufrí, malandrín (dioses, esa palabra no sé ni lo que significa, pero sé que cuadra que te cagas) y cuelga pronto la siguiente parte!!

Deed dijo...

ngeeeee, si lo tienes escrito no sean tan mamomsete de no ponerlo hasta la semana que viene que te veo venir! xD

masmola mucho! :__3

(y no es cacoso, a mi magustao...)

Darja dijo...

xo que cabroncete!! XD

deja de decir ya que se acaba y luego no, leñes, que sufro...

...y tu no quieres que yo sufra...

...verdad?? º_º

cuando acabes lo juntaré todo para leerlo de seguido, pq es bestial, deberías venderlo por ahi

PD. Lo de verdura...no lo soporto.... XDDDDDD

Sinkim dijo...

Hay que reconocer que "verdura", aunque sea correcto, queda muy raro, te saca de la historia. Por lo demas sigue muy bien, y pon pronto la continuación, no te hagas tanto de rogar XDDDD

Tréveron dijo...

Verdura: dicese de la cualidad de TODO AQUELLO QUE ES VERDE!!!

SI SOIS UNOS PALETOS QUE NO SABEN HABLAR CASTELLANO, LA CULPA NO ES MIA!!

Y OS HARE SUFRIR!!

PORQUE OS ODIO Y PORQUE TARDE O TEMPRANO OS MATARE A TODOS!!!

ejem...

solo era un comentario...

gracia y esas cosas...

Tréveron dijo...

y si os ha gustado este, por cierto, el siguiente os va a encantar

:P

la verdad es que me gusta como me quedo

PERO AUN ASI SUFRIREIS!!!

Keirana dijo...

Es una pena lo de "verdura" a mí también me habría gustado usar esa palabra (muy bien apuntada por los sinónimos de word) en algún escrito, pero cierto es que cada vez que la veo escrita se me aparece el cabolo con tres pelos de Leo Verdura o una berenjena...

(estoy enferma... verdá dostó?)

Tréveron dijo...

enfemma pa toa la vía der señó