No grave will hold me...

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Os estoy vigilando...

miércoles, 29 de agosto de 2007

Follow the Leader /Z/ (C)



- Eres tú el que ha estado andando mi camino demasiado tiempo. – concluyó Ella - Lo que me sorprende es que hayas tenido fuerzas de llegar hasta aquí. Aunque eso ahora no importa...

Echó su espalda hacia atrás y extendió sus brazos. Pese a que yo aun seguía conmocionado al ver mi reflejo, torné mi vista hacia Ella, para ver el ritual más macabro que jamás pude haber presenciado.

Ella se estaba convulsionando, aun con los brazos extendidos y la espalda arqueada hacia atrás ligeramente. Las convulsiones eran pequeñas y rápidas, como si recibiera pequeñas descargas eléctricas. De repente, éstas cesaron, a la vez que algo aparecía en su pecho, a la altura de su corazón. Como si hubiera sido empalada por la espalda, una estaca de hielo había emergido y se mantenía en su pecho. Seguidamente, aun con la espalda arqueada, giró su cuello para dedicarme una malvada sonrisa, mientras tomaba el cristal de hielo que parecía atravesarla. Tiró de él, intentando arrancárselo. Pude ver que le costaba, y pronto entendí por qué. La estaca estaba ensartada más profundamente de lo que parecía y llegó un punto en que se ensanchó. Tras otra convulsión, la parte ensanchada también emergió, dejando ver que aun había más dentro de Ella. No había duda: una Espada de Hielo estaba surgiendo de donde debería morar su corazón. Con un último tirón, Ella desenvainó de su pecho la Espada y recuperó su postura. De su considerable herida abierta, de la cual debería haber sangrado a borbotones, no emanaba sangre, y desde mi posición pude ver cómo diminutos cristales de hielo se encargaron de cerrarla de nuevo.

Y allí estaba Ella, blandiendo su frío corazón en forma de Espada contra aquel que un día hubo sentido admiración por ella.

La visión de mi reflejo fue aparcada a un segundo plano al ver como cargaba hacia mí aquella abominación. Se movía con una velocidad extraordinaria y sin perder ni un ápice de su gracilidad característica. No tardó en cruzar la distancia que nos separaba. Mientras corría hacia mí, mantenía la Espada en su espada, y aprovechó el impulso de su terrible aceleración par asestar una fulminante estocada apuntando a mi pecho.

Sorprendentemente, la esquivé con una velocidad equiparable a la suya, colocándome detrás suya. Ella parecía contrariada por lo sucedido, momento que aproveché para, con un movimiento seco y rápido, arrebatarle la Espada de Hielo de sus mismísimas manos, para seguidamente propinarle una patada en la espalda para alejarla de mí. Tras perder el equilibrio, lo consiguió recuperar ágilmente impulsándose con sus menos en el suelo, volviendo a estar de cara a mí, en guardia.

Pero algo sucedía.

Ella estaba sonriendo de manera maquiavélica.

No lo entendía: la Espada estaba en mis manos y era Ella la que estaba desarmada y vulnerable. Y sin embargo, sonreía.

No me importaba. Aquello iba a acabar. Debía acabar al fin. Levanté la Espada sobre mi cabeza y me dispuse a cargar contra mi malefactora.

Entonces lo entendí.

Mi cuerpo no respondía. Miré a la Espada, firmemente sujeta en mis manos, pero algo no iba bien. El mango estaba muy frío. Más frío de lo que pudiera haber sentido en mi viaje a través del Desierto de Hielo. Mis manos se estaban congelando, pero no era eso lo más preocupante, el frío recorría mis manos por el interior, más rápidamente. Me sentía de nuevo como cuando caí tiempo atrás, cuando recibí aquella extraña pero bienvenida fuerza. Pero esta vez no me sentía fuerte. Volví a sentir cómo aquella sensación recorría todo mi cuerpo. Noté como se hacía con el control, a pesar de mis esfuerzos. Completamente en contra de mi voluntad, cambié la dirección del filo de la Espada: ya no la dirigía hacia Ella, la dirigí hacia mí.

Aquella maldita arma se erguía temblorosa, debido a mis esfuerzos por apartarla, frente a mi pecho. Noté como la alejé de él, tan sólo para tomar impulso, para asegurarme de que me atravesara completamente. Cerré los ojos, concentrando toda mi voluntad en desviarla de su inminente trayecto.

Entonces, la Espada atacó.

Funcionó. Cuando abrí de nuevo los ojos, la Espada estaba a escasos milímetros de mi costado, ensartada en la pared helada que había tras de mí.

Pero había cometido un terrible y craso error. Ella estaba frente a mí: en mi lucha contra la Espada de Hielo, la había perdido de vista. Con un simple movimiento, me arrebató la Espada. Y donde el arma hubo fracasado, Ella triunfó.

Con una fuerza inusitada, atravesó mi pecho, empalándome contra la pared. Pude notar cómo la Espada me destrozaba por dentro. Un dolor indescriptible. Una agonía incesante. Entonces, la miré.

Su rostro quedó a centímetros del mío. Seguía sonriendo mientras me miraba a los ojos. Entonces, lentamente, como saboreando el momento, acercó sus labios a los míos, hasta que se encontraron. Aquel tierno beso fue extrañamente cálido y, por un momento, el dolor había desaparecido, así como la razón de aquel acto. La única parte de mí capaz de sentir algo eran mis labios, que se regodeaban en la dulzura de aquel beso. Quise disolverme en aquel bendito olvido por siempre jamás. Entonces, devolviéndome cruelmente a la realidad, separó sus labios de los míos y los acercó a mis oídos.


Con su suave voz, susurro:

- Muere.

5 comentarios:

Deed dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Deed dijo...

aaaaag, CACOSIDAD! he borrao mi comentario X_DDDDDDDDDDDDD

en fin, en mi linea...

básicamente lo que decía es... QUE CUELGUES MAÑANA LA CONTINUACIÓN O... O... O... ¡¡TE ODIARÉ!!


...





espera....

Sinkim dijo...

Genial, lo continúas para dejarlo en un punto aún más emocionante, eres perverso XDDD

La historia está muy bien, y se lee con mucha facilidad, lo único corrige un par de fallos de dedos rápidos (unos "espada" y "menos" que son "espalda" y "manos") :-D

Por cierto, el dibujo de la espada es muy chulo, ¿de dónde lo has sacado?

Keirana dijo...

Mare! que viene un punto álgido y me carcome la intrigaaaaaaaaa!

Pícara dijo...

Yo secundo a Miri