No grave will hold me...

No grave will hold me...
Os estoy vigilando...

martes, 21 de septiembre de 2010

My life



Bienvenidos a mi mundo.

(No sé por qué, una de las tiras con las que más me he reído mientras la dibujaba. Perdón por el egocentrismo xD)

martes, 14 de septiembre de 2010

Femanons



Así, estrenando fuente nueva y el desprecio de las mujeres hacia mí (xD) empezamos el nuevo curso. ¡A ver si cojo ritmillo otra vez!

Y, mujeres, sabeis que os quiero de un modo que no requiere que mi churri me haga una lobotomia testicular a lo vivo ;)

martes, 24 de agosto de 2010

[IFS] Moon



Dibujo: Rumiko
Relato: Andrés A. Martínez Bertomeu (Tréveron)



Cuesta pensar que una historia pueda comenzar a raíz de algo tan leve, mucho menos una historia que trata de algo tan trascendente como el amor. Dicen que un batir de sus alas puede provocar huracanes, pero apenas cambió el aire de aquella noche. Y cierta pareja de amantes ni siquiera se percató de ningún movimiento a su alrededor.

La razón es simple: ambos miraban ensimismados la Luna.

Observaban la hermosa Luna llena que brillaba aquella noche entre suspiros por la inabarcable distancia que les separaba. Y como tantas parejas sumidas en la lejanía, en el momento de la separación, se despidieron con esta frase:

“Por las noches, si me echas de menos, mira atentamente a la Luna. Yo también la estaré mirando.”

El saberse compartiendo un mismo gesto, por insignificante que este fuera, les hacía sentirse más cerca. Tal vez solo fuera una de esas tonterías que hacen los enamorados. A veces, incluso, a alguno de los dos se les escapaba una sonrisa ante lo absurdo de ese gesto, que sin embargo no dejaban de hacer cada noche.

Qué terrible responsabilidad para la Luna, cabe pensar, el tener que guardar santísimas historias de amor. Pobre de ella, hay que añadir, al tener que recoger los pedazos de tantos y tantos corazones rotos por promesas vacías. Y es por esto que la misma Luna, esta vez, había decidido intervenir.

Amablemente le solicitó a una humilde mariposa nocturna, que flotaba en el viento en busca de dulce néctar, que intercediera por ella.

- Me gustaría, si no te importa – comenzó a decir la Luna – que revolotearas alrededor de ellos para sondear sus sentimientos. Quisiera saber si realmente vale la pena reflejar sus miradas.

La mariposa estaba confusa.

- ¿Pero cómo podría observar a ambos? Las mariposas somos insectos migratorios, pero aun no estoy lista para marcharme.

La Luna rió.

- Irás, si decides hacerme el favor, de la misma manera con la que te estoy hablando. Con mi blanca luz te hablo sin articular palabra, y con ella, de la misma manera, viajarás sin viento. Una noche aquí y la otra allí. Una noche con él, y la otra con ella.

La mariposa, siendo así, accedió. Pues ¿quién no querría complacer a la Luna?

Y de esta manera la peculiar misión de la pequeña mariposa comenzó. Primero le vio a él, que aquella noche caminaba por una pradera fragante por el aroma que arrancaba el rocío de cada brizna de hierba.

Hay que mencionar que los ojos de los insectos son compuestos. Es decir, se componen de cientos de pequeños prismas que ofrecen de manera independiente una imagen única que, en conjunto con la del resto de lentes, permite ver a estos diminutos seres. La Luna amplió esta capacidad de la mariposa, para facilitarle su cometido. A cada persona que ésta viera bajo la luz blanca que ilumina la noche, la vería como un mosaico de todas sus facetas, todas sus opiniones, intenciones y sentimientos ocultos revelados a los ojos del pequeño insecto.

La mariposa observó al amante con su portentosa capacidad. A decir verdad, como pensó el insecto, el hombre parecía algo simple, en vista de que no veía demasiadas imágenes diferentes de él. Sin embargo tenía buen corazón. A pesar de que estaba mirando directamente al hombre, veía el rostro de la mujer en multitud de las lentes que componían sus ojos. La veía sonreír, mirarle a los ojos con candor. Vio también al hombre trabajando e imaginando su futuro. Vio el sueño del amante, la enorme casa que su amada merecía. Vio el futuro que esperaba, los dos ancianos, cogidos de la mano, mirando por la ventana los días que les queden pasar. Juntos. Y en el centro de todas las imágenes, brillante y redonda, la Luna, como promesa de un amor que duraría para siempre.

Satisfecha, la mariposa voló en busca de ella.

En un batir de alas el servicial insecto recorrió la enorme distancia que les separaba, tal y como la Luna había prometido.

La amante, como es común entre todas las mujeres, era mucho más compleja que él. Los ojos de la mariposa se llenaron de imágenes, de planes, de sueños y esperanzas que la chica había puesto en el futuro. Pero había una especial. Una imagen pequeña, pero aun ahí presente. Si bien su amado siempre estaba presente en cada una de las visiones de la mariposa, había una casi imperceptible pero especialmente arraigada. Se trataba de la pareja en una casa. Ésta era difusa y cambiaba constantemente alrededor de los amantes, nítidos y sonrientes. Y eso era simplemente porque a ella algo tan banal como un edificio le daba igual.

La mariposa no necesitaba ver más.

La Luna estaba impaciente.

- ¿Y bien? – preguntó.

- ¿Sabes? – comenzó a decir la mariposa – No creo que debas perder tu tiempo contemplándoles…

- Oh… – repuso visiblemente decepcionada – Ya entiendo…

- Quizás deberías dejar que yo les vigile – propuso entonces con traviesa esperanza – Yo velaré por ellos, si quieres.

La Luna no necesitó una boca para sonreír. Porque igual que hay gente se deleita viendo algo tan hermoso como la Luna, hay quien prefiere admirar el amor auténtico.
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¡Seguimos trayendo Fanarts Invertidos, con el firme ritmo de un caracol con gota! Podéis seguir enviando obras de arte, para ver qué sale a su debido tiempo. ¡Espero que os haya gustado! ¡Sigo aquí! =D

miércoles, 28 de julio de 2010

Driving licence IV



Si estáis en el hemisferio norte y tenéis vacaciones, no corráis por la carretera. Recordad el sempiterno espíritu del verano y su principal objetivo:



¡HE VUELTO!

P.D. Tira dedicada a Marco. Tenías razón, me hacía falta quedar con mi gente para que surgieran las situaciones ;)

domingo, 27 de junio de 2010

Blocked

A la atención del señor juez:

Deseo morir. Aunque, tal vez, la manera adecuada de expresarlo sea “deseaba morir”. Porque, huelga decir, para cuando esta nota sea leída, yo ya estaré muerto. Y mi propósito con estas líneas es explicar la razón.

Soy escritor. Siempre lo he sido. Era escritor incluso antes de saber escribir. Lo era desde que empecé a observar mi alrededor e intentar describirlo en mi cabeza. Desde que quise captar cada matiz, cada sombra, cada facción de lo que me rodeaba. El día más feliz de mi infancia fue aquel en el que descubrí el poder de un simple lápiz y el abanico de posibilidades que ofrecía una hoja de papel en blanco.

Y sin embargo, desde hace más de un mes, soy incapaz de escribir ni una frase coherente.

Me siento atrapado entre las teclas de mi ordenador portátil. Perdido en el resplandor vacío de la luz de su pantalla, que me lanza destellos, suplicante, pidiéndome completarla con hermosas palabras que ya no se encuentran dentro de mí. Camino por la calle y, a pesar de que la habilidad de describir mi entorno sigue ahí, soy incapaz de que las ideas arraiguen en mi mente, de que broten relatos, de que mi cordura no se marchite.

Las frases más simples, que escribo de manera mecánica para cerciorarme de que no estoy teniendo ningún tipo de regresión patológica que merme mis capacidades, parecen reírse de mí. Me recuerdan que yo no solía ser mediocre. Me demuestran que no soy capaz de hacerlo mejor. Ya no.

¿Cómo se sentiría usted, Señor Juez, si no fuera capaz de comer? Si la comida careciera de su sabor de un día para otro, si le repugnara o tan solo si le fuera indiferente, ¿no acabaría muriendo de inanición? Puede que esta frase no tenga sentido para usted, pero tan solo intento ilustrar, reduciéndolo al absurdo, la situación en la que me encuentro. Ya no puedo saborear mis palabras como solía hacerlo. Ya no me alimentan. Muero de inanición.

Y es por ello, Señor Juez, que deseo terminar con mi vida. Soy una persona católica y sé lo que ello conlleva. Puede que el infierno me inspire. No lo pretendo, nunca he sido un blasfemo, pero ya no encuentro una razón que me ate a una vida que carece de sentido para mí.

La cuerda está preparada. Bien atada a una viga del techo, porque no pretendo marcarme un farol.

Permítame pues irme sumergido en la ironía de que lo mejor que he escrito desde hace un mes es esta nota de despedida.

Carta hallada a los pies de un escritor ahorcado en su domicilio.

viernes, 25 de junio de 2010

To me!



23 añazos ya... Los llevo bien, no os creáis...

Salvo por lo del pelo.

¡Cuídenseme!

miércoles, 23 de junio de 2010

Void



La cosa parece funcionar. Espero que no os despeguéis ;)

¡Os quiero, tontorrones! =_D