No grave will hold me...

No grave will hold me...
Os estoy vigilando...

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Could Happen



Algún día os presentaré a mi amigo Marco.

Es un chico peculiar... Por lo menos lo será hasta que os mate.

viernes, 25 de diciembre de 2009

XX- MAS!

¡Felices Fiestas 2009 a todos!

¡Muchas gracias por seguir ahi!

viernes, 18 de diciembre de 2009

[I.F.S.] Wolfe




Dibujo: Encarnación Rico Guzmán (Canis)
Relato: Andrés A. Martínez Bertomeu (Tréveron)

Se apellida Wolfe. Sólo es una coincidencia. No le gustan los lobos y no hay ninguna razón para ello. Igual que no hay razón para muchas de las cosas que ocurren en la vida.

Se trata de un joven de veinte años común y corriente, tal vez algo retraído, que tiende a perderse en sus pensamientos. Para ello tampoco necesita razones.

Algunas noches sale de su casa y se escapa a un cerro cercano, sólo para evadirse. Esta es una de esas noches. Una noche de cielo despejado y Luna llena.

La mirada de Wolfe es, por lo general, adusta. Y la razón es la dirección a la que le llevan sus pensamientos últimamente. Demasiadas malas noticias se ciernen no sobre él, sino sobre el mundo entero. La conciencia del joven está en comunión con un mundo que, a su parecer, se estaba yendo al infierno.

Aquella noche miraba ensimismado a la Luna mientras permanecía sentado en la cima del cerro. Algunas culturas aborígenes denominaban a la Luna como “el Ojo de la Noche”, y aquello daba que pensar. También le dio vueltas a la ya lejana teoría de Gaia o de Gea, que le conferían consciencia a la Tierra. Wolfe imaginó que la Tierra se estaba escrutando a sí misma por medio de la Luna. Eso explicaría algunas cosas.

El tiempo atmosférico últimamente está loco, azotando con catástrofes naturales a países que no pueden defenderse. Extrañas enfermedades exageradas por los medios hacen que las temblorosas masas caigan en una espiral de pánico y paranoia. La gente lleva a cabo atrocidades impensables sin motivo ni razón.

Hace poco llamaron a la madre del joven. Su hermana había fallecido. Un cáncer pancreático intratable que acabó con su vida en apenas dos semanas. Y no era el único caso cercano.

La conclusión a la que llegó Wolfe era tan virtualmente cierta como escalofriante:

“El mundo se nos está sacudiendo de encima.”

La Tierra nos está observando. No le gusta lo que ve, y lo está demostrando.

Un lobo apareció de detrás de un árbol, en el cerro. No era como se ve en los documentales o como se describe en los libros. Observaba a su alrededor jadeando como un perro pardo tan común y corriente como Wolfe, sin un atisbo de desafío en sus ojos. Con la cabeza gacha, desconfiado, miró al chico. Sólo era una coincidencia.

Ambos, hombre y animal, terminaron acostumbrándose a la presencia del otro. Los dos permanecieron allí sentados mirando a la Luna sin poder evitar sentir melancolía al comparar lo que se tenía ahora con lo que el mundo ha perdido. Wolfe suspiró. El lobo dejó escapar un leve gemido.

Más de una hora pasó, y hombre y animal se levantaron para volver a sus respectivas vidas. No tenían más remedio.

Pero sólo es una coincidencia.

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¿Veis? Aun sigo con mi proyecto guay de Fanarts Invertidos. ¡Podéis seguir mandándome vuestras obras! ;)

domingo, 13 de diciembre de 2009

Phylosopher's legacy II + Sync



¿Cómo? ¿Que eres un ávido lector de tiras y no te conformas con una continuación de medias tintas? ¡Estás de suerte! orque servdor de ustedes ha participado en el...

¡2º Concurso nacional de webcomis en español de sync.es!

Cuando ustedes gusten mandar pueden entrar en la página web del concurso, cuya temática de este año son los videojuegos (añadiendo publicidad a cierta página web):

http://webcomics.sync.es/

Allí podrés ver a todos los participantes en su gloria. Pero... ¡todos sabeis lo que querréis buscar en primera instancia! xD

Aquí está mi participación (en full colour, pa que veais xD):

http://webcomics.sync.es/comic.php?id=6

¡Y aquí está la de Deed!:

http://webcomics.sync.es/comic.php?id=15

La calidad de este año es muy alta, así que no dejéis de ver a los otros participantes ;)

¡Por cierto!

¡No olvideis votarnos! En la esquena superior derecha de la imagen, solo con poner vuestra dirección de correo, podríes votar a cuantos participantes queráis y sin necesidad de registraros.

Así que, si os han gustado nuestras participaciones, no olvideis apoyarnos. Si no, nos veremos obligados a deprimirnos, cerrar nuestros blogs, y abandonar esta vida sin sentido ni lectores...

¡En fin, sin ánimo de haberos presionados, me despido!

¡Cuídenseme!

lunes, 7 de diciembre de 2009

Unmessable



Ains, muerto, lo que me faltaba...

Desde luego, como dirían los italianos: ¡PARCA miseria!

¡Ja! ¡Si es que estoy que me salgo!

xD

jueves, 3 de diciembre de 2009

Phylosopher's legacy



Y la culpa es de los padres.

¿Y por qué? os preguntaréis.

Pues vereis...

lunes, 30 de noviembre de 2009

My Twilight (The End)

Breves palabras del autor: aquí tenéis, querida plebe (sin la cual esto no sería nada, qué demonios xD) el más-esperado-de-lo-que-yo-pensaba desenlace de la miniserie "Cómo sería Crepúsculo si la Meyer conociera a Bram Stoker (a quien le tenga que explicar esto le doy un capón...). En principio es una historia conclusiva pero no descarto seguirla más adelante si hay votación popular. Sin ir más lejos, desea que disfuten...








El autor.
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- Sabes lo que soy, ¿verdad?

No terminaba de creerme aquello que yo estaba a punto de pronunciar.

- Supongo que empieza por V.

- Yo también sé quién eres tú.

- ¿Ganado? – eché el resto con aquella palabra.

Contrariamente a lo que esperaba, bajó la cabeza. Realmente parecía atormentada por algo. De hecho, era ella la que parecía indefensa de los dos. En aquel sentí una clara dicotomía en mi interior. Una parte de mí sentía aversión hacia lo que ella representaba mientras que la otra sentía una creciente necesidad de consolarla. ¿Qué parte era más fuerte? Ni yo lo sabía.

>> ¿Qué quieres de mí? – dije por fin.

Ella me miró entonces a los ojos.

- No lo sé – respondió –. Ese es el problema. Nunca nadie se había resistido a mí.

- Eres consciente de que acabas de confirmarme que eres una asesina y del efecto que eso tendría en mí, ¿verdad?

- Llevo pensando en esta conversación desde la última vez que nos vimos – admitió.

- ¿Y qué se supone que quieres que piense?

- ¡Ya te he dicho que no lo sé! – dijo mientras se llevaba una mano a la frente – Hace demasiado tiempo que no me sentía así…

- ¿Así? ¿Cómo?

- Humana… – concluyó sin mirarme a los ojos.

Una vez más permanecimos unos segundos en silencio. Miré sin ninguna razón en concreto a nuestro alrededor. La calle estaba apenas iluminada por la luz de farolas que amenazaban con apagarse en cualquier momento. Sólo estábamos ella y yo en decenas de metros a la redonda. Entonces se movió y dio un paso hacia mí.

- Puedo salir de tu vida si así lo quieres, Richard. Quizás sea lo mejor. Pero te ruego que si hay alguna parte de ti que no quiera que lo haga, reúnete conmigo en la azotea de tu edificio mañana, cuando termine el crepúsculo.

Era como si me hubiera leído la mente. Una vez dicho esto llevó una mano a mi mejilla y la acarició con una dulzura que no hubiera esperado dada su condición. Estaba fría. Demasiado.

Y antes de que quisiera darme cuenta acercó sus labios a la comisura de los míos. Me sorprendí a mí mismo siguiendo unos centímetros su rostro cuando lo apartó del mío. Desafortunadamente para mí, ella lo notó. Sonrió por primera vez aquella noche.

La farola que brillaba sobre nosotros titiló, y cuando volvió a iluminar ella ya no estaba.

Detesto el crepúsculo. No sólo porque no me guste que las nubes se tiñan de rosa, sino que lo considero como la patética súplica del Sol por seguir brillando entre la resplandeciente mañana y la apacible noche que representa su muerte. Y sin embargo allí estaba yo, apoyado en el muro de metro y medio de ladrillo que separa el suelo de mi azotea de la cornisa. Aun entonces no sabía qué diablos estaba esperando.

Finalmente había asumido que era una vampiresa, una asesina que podría a mi familia en peligro y, en definitiva, mi vida patas arriba si la dejaba entrar en ella. Pero la idea de no volver a verla me perturbaba mucho más de lo que hubiera pensado. Así que allí permanecía, viendo las estúpidas nubes rosas.

El Sol se ocultó entre los edificios y su brillo terminó al tiempo que se encendían las farolas, cuya luz apenas alcanzaba la azotea.

- Has venido, Richard…

Estaba demasiado absorto y admito que me asusté. Me di la vuelta con un respingo y vi la silueta de Anne Marie. Apenas era capaz de distinguir sus rasgos. Mejor, pensé, así no nublarían mi juicio una vez más.

- Deberíamos estar en clase, ¿sabes? – sonreí, nervioso.

Ella se acercó a mí y, sin mediar palabra, me abrazó apoyando su cabeza en mi pecho. Era como si la misma penumbra me abrazase.

- Quiero volver a sentirme humana… – susurró.

- ¿Y qué puedo hacer yo? – pregunté, suspicaz.

- Protégeme, por favor – su voz sonaba queda.

- ¿Protegerte de qué?

- No lo sé. Simplemente quiero sentir que lo necesito, como ocurría antes.

No sabía qué debía hacer, decir, o qué debía sentir. Le acaricié el pelo con una mano mientras que con la otra rodeaba su cintura. La situación estaba a punto de sobrepasarme.

- ¿Cómo voy poder proteger a alguien capaz de acabar conmigo con apenas proponérselo? No creo que tenga fuerzas – dije.

Por fin separó la cabeza de mi pecho y me miró. Con la escasa luz que nos rodeaba era como si dos pozos negros me invitaran a sumergirme. La blancura de su piel, sin embargo, era inconfundible hasta en la oscuridad más insondable. Estaba divagando, pero ella tenía las palabras exactas para sacarme de mi ensimismamiento.

- Yo podría darte fuerzas.

No soy idiota. Nunca lo he sido. Sabía perfectamente qué me estaba pidiendo.

- Estás loca si piensas que pienso aceptar.

- Piénsalo, por favor – parecía desesperada –. Nunca decaerías. Alguien con tu voluntad y lo que te ofrezco podría hacer lo que quisiera. Podrías estudiar lo que quisieras, trabajar en lo que se te antoje…

- Siempre y cuando fuera de noche – interrumpí.

- Podrías proteger a tus hermanos. Asegurarte de que jamás, literalmente, les hicieran daño.

- ¿Convirtiendo a su hermano en un asesino? – espeté.

- ¡Trabajas en una carnicería! ¡Seguro que no te costaría nada que te transfirieran a un matadero local y pedir el turno nocturno! ¡Tendrías toda la sangre animal que pudieras conseguir! ¡Y yo…! – hizo una pausa en la cual bajó la cabeza – Yo estaría dispuesta a dejar de tomar la sangre por la fuerza. Estoy dispuesta a permanecer con tu familia… contigo… Siempre.

No pude contestar en unos segundos. De haber considerado por un instante lo que me ofrecía, aquella opción tenía sentido.

- Veo que te has informado – admití.

- No quiero perder lo que estoy sintiendo – su voz se estaba convirtiendo en llanto.

Lo que me estaba pidiendo era una locura. Pero ella había conseguido que mi instinto protector la acogiera y mi mente estaba buscando desesperadamente alternativas a ayudarla teniendo que sacrificar la luz del Sol. Lamentablemente no se me ocurrió nada. Para colmo, durante toda la conversación, tenía mis manos agarrando su cintura. Era incapaz de soltarla. Volvió a abrazarme. Lo que me faltaba…

Debía estar volviéndome loco, porque me estaba planteando dejarme llevar por su maldición, ya que no se me ocurría otra manera de estar con ella.

>> Te lo mereces, Richard… – dijo entonces, entre sollozos.

Ahora mismo puedo identificar perfectamente aquel mismo momento como el momento en el que caí.

>> Mereces que alguien te proteja a ti.

Aquí sigo, frente al espejo. La zona de mi cuello alrededor de la herida se está amoratando. Coloco mi mano sobre mi pecho, sintiendo los últimos latidos de mi corazón. Pronto terminará todo, y me marcharé sin saber qué me espera cuando abra los ojos. Qué será de mí. Qué será de mi familia.

Qué será de Anne Marie.

Empiezo a estar mareado. La vista se me está nublando. Pero entre la bruma que se está levantando en la mente de este idiota que sabe lo que va a ocurrir, la voz de la última frase de Anne Marie prevalece.

- Te dije que nadie se me ha resistido jamás…

<¿Fin?>